viernes, 7 de agosto de 2015

" PASEANDO A MISS JACINTA Y RESETEANDO MIS NEURONAS " / PARTE 2 / 7


Estamos ya al sur de la llamada " Selva Negra " mas de 170 kilometros de largo y 50 de ancho es la extensión que cubre esta parte de la gran Alemania. No es una selva tal y como la entendemos, tampoco ese bosque frondoso, pero parece un poco los dos. Pero lo que realmente realza este paraje son sus pequeños pueblos apostados a lo largo del camino donde se respira un cierta libertad sin saber porque. Estamos en suelo germano y comienzan a verse las primeras casas, la mayoría de madera, amplias y hermosas. Me fijo en la pulcritud del espacio publico, el orden de las cosas y ese campo multicolor que parece como recién peinado. 


El camino quería comenzarlo en Stuttgar mas que nada para despues ir bajando y fuimos de una tirada hasta arriba. No teníamos información de aquel lugar y tampoco se tenía interés en visitar. Al llegar nos encontramos una ciudad en obras y con la sensación de agresiva por sus ruidos y el gran tráfico. Fue entrar y salir dirección a Baden Baden a la que llegamos enseguida. Nunca la imaginé tan bonita, tan limpia, tan tranquila y tan humana. Me encantó por toda su diversidad, por toda la gente joven que se ve a cada instante y porque aunque fue un rincón preferido de estrellas del cine, la musica etc, su glamour esta al alcance de todos. Los precios en este país son mas o menos parecidos a los de aquí, salvo el calzado, que si tenía un pelo. 


Y como no podía ser de otra manera y por todos los kilometros realizados en dos días nos acercamos hasta las Termas de Caracalla a pasar el día. Un lugar divino donde la gran bóveda y su marmol blanco acoge a todo tipo de especies humanas. Allí la vida es relajarse en su aguas y sus chorros a presión y disfrutar de unas estupendas instalaciones donde tan solo por 23 euros puedes estar todo el día. Despues de las aguas, la señora decidió que un masaje sería algo interesante. A lo que yo no puse ninguna objeción. A ella le dio una china a mi me toco la francesa. Una hora por 45 euros fue suficiente para salir de nuevo a la calle a comerte y beberte lo que se pusiera por delante.





El paseo fue en bicicleta. Saboreando cada palmo de aquel lugar tranquilo y diverso donde se veían muchas mujeres arabes tapadas hasta los ojos que le daban al lugar un cierto morbo. Mucho turismo árabe y muy joven, incluso familias enteras llenan los hoteles, los comercios y los restaurantes que están en cada rincón . Algunos, escondidos entre el frondoso y espectacular parque que esta en el centro mismo de la ciudad. 




Despues de una merienda-cena ligerita, fuimos dando un paseo y encontramos este lugar llamado Kurhaus. Invitaba a sentarse, la temperatura caribeña invitaba a beber un trago y aquel musico solitario llamado Richi al pie de la escalera principal tocando la guitarra era todo lo necesario para despedir aquel día mágico. Al día siguiente subimos en funicular al lugar donde se divisa toda ciudad y poco más, ya que el lugar es un rincóncito pequeño entre las montañas y no da mas de si que para uno o dos días. 

Parte 3 ... proximamente