jueves, 20 de abril de 2017

LA CRONICA DE KOL : " ARGENTINA, UNA DEBILIDAD ESPECIAL "

Si hay un lugar que particularmente me llame la atención por su pasión, idiosincrasia, cultura y carácter no es otro que Argentina. Carácter Europeo tanto en su arquitectura como en cierta parte de su población; resultado de un pasado español, de la inmigración italiana, la presencia de ingleses; influencia francesa y una extensa comunidad judía. Un país con dos realidades, una ciudad con muchas. Primer punto distintivo; poco o nada tiene que ver la vida, nivel económico y forma de ser de la gente en la capital, Buenos Aires (porteños), con la gente de conurbano (Bonaerenses) y especialmente, con el resto de las provincias (interior). Mientras que en Buenos Aires la renta per cápita es equivalente a la de Austria o Corea del Sur, en las provincias del norte se encuentra por debajo de la renta de Bolivia. Además del estatus económico, la cultura, el acento el carácter, hacen que el Porteño viva en un mundo aparte del Cordobés, Rosarino o Chéquense; y a su vez, estos miren con recelo a su equivalente capitalino.


Dentro de Buenos Aires, conviven a su vez multitud de variedad de gentes de muy diferentes estratos sociales a unos pocos metros uno de otros. Tenemos a las viejas elites concentradas en barrios de primer nivel económico como Palermo o Recoleta; el Jockey Club y zonas para nuevos ricos como Puerto Madero a pocos kilómetros e incluso metros de las llamadas villas miserias, donde argentinos e inmigrantes mayormente de Peru, Paraguay y Bolivia viven el equivalente local de las favelas de Brasil bajo lamentables condiciones de salubridad y seguridad; siendo esta ultima el mayor problema del país actualmente. La política lo impregna todo. Nunca he visto una sociedad tan movilizada y politizada; bien a nivel político, sindical y de movimientos sociales. Retrotrayéndose a los inicios del peronismo, Argentina ha vivido en esa dicotomía de peronistas vs anti-peronistas (gorilas) que actualmente se traduce entre los partidarios del presidente Macri y la ex presidente Cristina Fernández. Los sindicatos forman parte del juego político siendo en muchos casos dinastías familiares donde la dirigencia pasa de padres a hijos; tener el apoyo de estas entidades de trabajadores puede suponer un país en calma o lleno de piquetes cortando las carreteras tal como encontré hace un mes. Otro elemento muy presente y heridas aun abiertas en la sociedad son la Guerra de Malvinas y las referencias a los desaparecidos durante la última dictadura militar. Un paseo por Buenos Aires.





Si bien todos mis viajes a Buenos Aires han sido por motivos laborales, he tenido el gran placer de sacar unas horas libres para disfrutar de la belleza de esta ciudad. Fuera del centro, destaca la zona de Tigre; una especie de Venecia a las afueras de la urbe. Llamado de este modo cuando los primeros españoles llegaron a la zona y confundieron los jaguares con estos animales; la zona comprende un área de canales y zonas pantanosas donde sus habitantes llamados “isleños”, viven al borde del agua y utilizan lanchas en vez de autos. Ir a la escuela, el suministro de comida y todas las actividades diarias se llevan a cabo sobre el agua. En esta zona, destaca la majestuosidad de los clubes de remo de finales de siglo XIX y principios del XX; las épocas doradas de Argentina como potencia económica mundial.





Volviendo al centro; encontramos la arteria principal, la Avenida 9 de Julio. Esta, fue la avenida más ancha del mundo durante una larga época solamente superada por la relativamente reciente avenida principal de Brasilia. En medio, el imponente obelisco, símbolo de la capital y el todavía conservado edificio gubernamental desde donde Eva Perón daba sus famosos discursos no muy lejos del Teatro Colon. Otra zona emblemática por su belleza tanto por su significado político es la Plaza de Mayo. Situándonos en el cetro de la misma, podemos observar la Casa Presidencial o Casa Rosada en un fondo mientras que la Catedral de Buenos Aires (última parada del Papa Bergollio antes de su llegada al Vaticano) espera a nuestra izquierda. Tras visitar el majestuoso centro (con visita obligatoria a barrios “altos” como Palermo, Recoleta etc.) toca moverse a ambientes porteños cargados de sabor de tango: San Telmo, barrio que aún conserva sus calles empedradas lleno de tanguerias y cómo no, La Boca.



La Boca fue uno de los principales puntos de llegada de la inmigración italiana a la ciudad. Estas humildes familias compartían vivienda en los famoso “conventillos”; edificio parecido a las corralas castellanas que destacan por su colorido exterior. Como se puede apreciar durante la visita o en fotografías; La Boca es un barrio donde cada fachada tiene un color diferente. Esto no se debe a razones artísticas sino de necesidad; los humildes habitantes de la zona iban a pedir la pintura sobrante a los barcos que fondeaban en la zona para poder pintar sus casas; y como es obvio, cada barco venia pintado de un color distinto. Dentro de la Boca destaca la calle ahora turística de “Caminito” donde uno puede comprar suvenir típicos de la zona, tomar algo en una de sus terrazas (bastante caras por cierto) y disfrutar de algún espectáculo de tango callejero. No hay buscar el origen del famoso tango de Gardel en esta calle de mismo nombre; primero se escribió el tango y la calle tomo su nombre aunque pudiera parecer lo contrario. Para aquellos futboleros, la visita al estadio de Boca Juniors, la Bombonera, parada obligatoria.



Para acabar, nada mejor que relajarse en Puerto Madero en una de sus varios restaurantes y terrazas o como alternativa, tomar un ferry a Montevideo atravesando el rio de la Plata; experiencia que espero poder disfrutar en unos pocos meses….

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