jueves, 30 de abril de 2015

" EL CEMENTERIO DE LAS LECHUGAS "

Cuando alguien tiene mas de cincuenta, casi sin darse cuenta y queriendo hacer memoria de algo ocurrido tiempo atrás o cualquier anécdota, contando se da cuenta que han pasado veinte años de aquello, o incluso mas. Pero quedémonos con el estribillo de la famosa canción " Que veinte años no es nada " . Y es que este post se traslada ese tiempo para hablar de los restaurantes vegetarianos y la gente que acude a ellos. Los conocidos como vega nos o vegetarianos sin mas. Y es que siempre me llamaron la atención cuando de vez en cuando me acercaba a este tipo de establecimiento y a su tipo de comida. Estaba en Bilbao, era de los primeros, pero no hace falta dar el nombre ya que es irrelevante. Y lo digo porque mi relato es perfectamente atribuible a cualquiera de ellos. Diré que soy un tipo que come de todo. Y recuerdo que por aquellos años comía siempre donde cuadraba ya que mi trabajo de delegado de una multinacional del vídeo me tenia todo el día prácticamente fuera de casa. También por aquel " tiempo de bonanza " y cuando me quedaba por Bilbao siempre llamaba a algún compañero, o algún colega, pero tiraba mas por alguna de las muchas damas que conocía. En concreto de todas las damas había una que fue la que me llevo por primera vez a un Vegetariano. Esta mujer no era una chica convencional por no decir vulgarmente " rara " que es la palabra que utilizamos para definir a alguien que ni lleva ni sigue las pautas " normales ". Hombre no todo el mundo come lentejas sin piel o cualquier otra legumbre como hacía ella . Pero no era solo con esto, esa fijación era extrema con todos los alimentos. Nada de grasas, nada de carne. En fin, todos los stop alimenticios que se instauran en el cerebro la gran mayoría de adictos al vegetal. Ella decía que se cuidaba y que eso era comer sano. Era tan sana que cuando me llamaba para invitarme a comer a su casa siempre coincidía que estaba de viaje. Y aunque pueda quedar algo machista - pido disculpas de antemano - siempre había postre. Y ni tan siquiera por eso, sucumbía a sus " encantos culinarios" . Y la cosa esta del ligue estaba mu malita ya como para andar con monsergas y zarandajas sabes ?. Pero ni así.



Me encontraba ante una persona que " comía mas sano que yo". Y es que por entonces la gente se hacía vegetariana en un abrir y cerrar de ojos. También comenzaban los corredores a ocupar los bidegorris y las ciudades. Seguíamos las pelis de Body Allen y cada semana se inauguraba un Gimnasio. En las discos comenzaban a verse los primeros negros y ciertas mujeres se volvieron locas y muchas quisieron saber que es " lo que tiene el negro ". Cuando lo supieron durante un tiempo se corrió la voz - también - y algunas comenzaban a conocer el paraíso a los cuarenta en su propia ciudad. Y como no, ante tanto meneo comenzaron las academias de baile latino y triunfaron. Aquello fue el principio de la globalización a ritmo de samba , bachata o rumba colombiana y la gente se fue habriendo de todas las posturas a otras gentes y otras culturas. Te preguntaras que tiene que ver todo esto con mi amiga vegetariana y los vegetarianos, pues mucho. Ella y todos los que acabo de relatar forman parte de una especie que nació en aquellos años. Ella se jactaba de estar sana, pero nunca vi un pelo tan apagado y triste. Era como un estropajo amarillento. Su cara no tenía luz y sus gestos y muecas siempre estaban tirantes. Hubo pocos momentos íntimos y no por ganas sino porque cuando transpiraba era como estar tumbado en plantación de judías verdes. No tardé mucho en darme cuenta de que era una mujer enferma y muy sola. Pero ella no lo aceptaba y trataba se ser quien no era obsesionándose por las cosas. Y es precisamente lo que veía en ese restaurante vegetariano al que íbamos : Caras tristes y demacradas. Gestos distantes, botellas de agua y junto a la mesa la bolsa de deporte recién practicado. Y allí mismo las zapatillas y la malla para las clases de baile después del curro. Como fondo musical - El Apocalípsis de los Animales - de Vángelis.


Hombres y mujeres que yo creía invulnerables y fuertes, son - a mi juicio - seres obsesionados con traumas o taras que tratan de solucionar a través de lo que entienden como vida sana. No me gustan los vegetarianos, creo que son modernos cementerios donde se refugian los que tratan de ir contracorriente del mundo que les rodea. Es mas ¿ Porque coño no ponían vino en la mesa como en cualquier otro restaurante en vez de una jarra agua . Acaso la uva no es un vegetal ?.Lo siento, quizás me he pasado un poco. Pero es lo que sentía. Y es que precisamente me estaba acordando de aquel chuletón de kilo con patatas fritas y unos pimientos verdes de Padrón que me comí un día en la Bayona de Galicia con un vino Mencia de tierras bercianas y no puedo creerme que esto le haga daño ha alguien o sea menos sano. Es mas, entra en cualquier restaurante de la carretera de La Coruña donde estén aparcados muchos camiones y allí veras caras coloradas y cuerpos algo amplios en su mayoría, pero se respira vida. Y eso es lo que me gusta.

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