viernes, 6 de diciembre de 2013

THE WORLD MOURNS THE DEATH OF A FREEMAN

En la noche que me envuelve, negra, como un pozo insondable, doy gracias al Dios que fuere por mi alma inconquistable. En las garras de las circunstancias no he gemido, ni llorado. Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado. Más allá de este lugar de ira y llantos acecha la oscuridad con su horror. No obstante, la amenaza de los años me halla, y me hallará, sin temor. Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino, ni cuantos castigos lleve a la espalda: Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.
 
William Ernest Henley