jueves, 14 de noviembre de 2013

" Las ventanas del caos "

Hoy me levanté como todos los días a la hora en punto. Después del primer café me senté frente al ordenador en lo que podíamos denominar mi oficina y allí como todos los días le di un vistazo a mi correo y a las redes sociales en las que figuro. Entre toda la información me encontré con esta fotografía del desastre filipino y fue precisamente lo que sentí el motivo que dio paso a este post.
 
 
Una mujer embarazada contempla la tragedia, el caos, la locura de la propia desesperación de sus vecinos y de ella misma. No hay nada, todo ha sido arrasado por el tifón y lo poco que queda en pié lo liquida el pillaje del hambre y el negocio. A pesar de la distancia no soy ajeno a la tragedia y es cuando mi cabeza no entiende o no llega a comprender porque razón no hay ningún protocolo de urgencia mundial ante una sacudida de la propia naturaleza. Y no me refiero a la ayuda solidaria que surge natural ante cualquier pandemia. Me refiero a un protocolo diseñado para actuar en conjunto todos para dar una respuesta rápida, eficaz y sobre todo humana. No puedo entender como ante cualquier conflicto bélico, casi al momento y en cualquier parte del mundo los países se ponen de acuerdo y en 24 horas colocan en el lugar de ataque : 32 portaviones, 73 Helicópteros, 48 aviones de combate, 300.000 soldados, 600 carpas hospital, 10 unidades de logística y así un largo, extenso y completo etcétera. Y es que no es lo mismo que estas desgracias naturales ( provocadas en parte por los seres humanos ) en países mas o menos desarrollados que en otros donde la pobreza y a veces sus dictadores mandatarios son el mayor de sus enemigos. No se puede entender bajo ningún criterio que en la era de las nuevas e increíbles tecnologías y en pleno siglo XXI no se de una respuesta inmediata a sucesos tan sumamente trágicos. Solo se actúa cuando detrás del ambigú hay petróleo, diamantes o algo para enriquecerse. Sin ir mas lejos, Haití . Abandonados a su suerte por defender su territorio su forma de vida y su país. Entendiendo que hay fuerzas extranjeras que detrás de la puesta en escena en la supuesta ayuda intentan establecerse bajo el escudo de la paz y la solidaridad para objetivos completamente distintos.