martes, 16 de agosto de 2011

La tristeza de los Tiovivos

No escribiré pensando en el pasado, intentaré aferrarme a hoy mismo encadenándome a los segundos, atornillando cada hora a la parte trasera de un Cuco y allí dejaré escondido este lapicero invencible e imaginario al que nadie puede dominar salvo las calmadas palabras de la memoria en la que me encuentro. Por eso, porque quiero hablar de ahora mismo lanzo el llamamiento desesperado de un TIOVIVO que se muere en cada parte de la ciudad. En un pueblo a la deriva del pasado. Allí también mueren de pena los Carruseles. Esa noria horizontal que tantas veces nos dio una vuelta mientras buscábamos con la mirada las caras de aquellos que nos invitaron a un paseo imaginario entre caballos de colores bellisimos que se subían y bajaban siempre. Las sirenas diminutas de los bomberos que apenas escuchábamos. La luz azul de las ambulancias de juguete hacían que aquellas vueltas siempre cortas y diminutas, fueran mágicas. 



Pero aquellos niños se fueron poco a poco, apenas queda ninguno, y los que se ven, no tienen la misma luz en sus caras. Ahora los Carruseles giran entorno a una Play, una mesa de ordenador,en las entrañas de un videojuego de sangre muerte y destrucción que son los que mas molan o un juego de rol en Tuenti. No todos, pero si una importante minoría de vástagos creados en esta parte última del siglo han sido relegados al despacho de sus habitaciones de locura.Nada es mejor ni peor,siempre es relativo. No me preguntes porque escribo de esto y sobre esto. No encontrarás una razón convincente. Al menos yo no la busco. Tal vez sea un poco de nostalgia, o un poco de todo. O tal vez será porque los tiempos se quedan sin él y necesitan gritar al mundo que otro TIOVIVO acaba de morir hace un instante harto de estar solo dejando una nota en las bridas de una caballo azul que ya no trota. 

( Todo es relativo, subjetivo y abstracto. Y yo solo se que no se nada )