viernes, 9 de octubre de 2009

Verguenzas, gilipolleces y putadas...

Me ruborizo por muy poquitas cosas, pero sentir que me clavan miradas ante lo que sea me produce pánico, sobre todo si son por la espalda. En este caso una mujer no se da cuenta que le bajó la regla o como le quieras llamar. Bien, pues esta misma imagen la he vivido en directo , casi podria ser la misma.
Me encontraba en Salamanca de fin de semana, se celebraba no se que cosa de la ciudad, lo supe cuando después de cenar me dispuse a dar un paseo. Al doblar una esquina, una inmensa plaza daba cobijo a un concierto de flauta. No se que pasaje de Mozart. El ambiente era magnifico, la temperatura en su punto, me apoye en una de las paredes, encendí un cigarrillo y cada calada era una sinfonía con los ojos cerrados. Al abrirlos, había una mujer de aspecto cuidado y elegante. Primero la mire su pelo, después su cintura y por último, la intención primera - su culo -. Pero.. ¡¡ Joder que putada ¡¡ . La imagen era parecida a esta. Me quede asombrado, he de reconocer que esta situación no es habitual. Después me sentí ella al darse cuenta. Sobre todo por la gran incógnita ( digo yo ) de saber cuanto tiempo llevas así. La vergüenza te asesina a poquitos. y no dispone de letanías. Después de darle vueltas y vueltas decidí acercarme y decírselo. Le puse la mano suavemente en su hombro para no sobresaltarla ensimismada con Mozart y al girar su cabeza di un grito en un acto reflejo que paralizo la plaza. Paralizo incluso a Mozart. Un silencio inundo la estancia. Solo lo rompió el sonido de mano estampada contra una cara.

Pero la mayor de mis vergüenzas a propósito del asunto fue con Alicia ( Lilu, para los cercanos) . Me costaron muchas meses convencerla de pasar una fin de semana en la montaña. Ya sabes, en este plan el polvo lo tienes mas que asegurado. Era verano, habíamos acampado lo mas lejos de los humanos según mi brújula particular. El ambiente era perfecto. Caminado mas de siete kilómetros. Subido a trescientos arboles. Sorteado tres ríos y he sido como un conejillo de indias probando todo tipo des setas menos las que me gustan. Pero esas no estaban por allí. Bueno...
Alicia era un poco coñazo. Era vegetariana, hacia yoga y se pasaba todo el puto día hablando del campo, los pajaritos etc. Pero Lilu estaba que te cagas. Te juro que esa hembra es mucha hembra para ti - me dije - Y era cierto. Casi siempre le hago caso a mi yo. Alicia me sacaba quince centímetros de altura. Una mujer consistente, bien formada. Y una boca tan seductora que era capaz de albergar las dos cosas juntas dándoles luz una sonrisa de oreja a oreja. Aún así, después de todo ese día de ejercicio, me dije ¡¡ Que coño, quien algo quiere algo le cuesta ¡¡.

Llegamos de tarde-noche y lo primero que hicimos fue bañarnos en el rio. Yo desnudo, ella solo con su tanga de color canela. Con el tiempo me di cuenta la cantidad de gilipolleces que hice en el agua para llamar su atención en plan "Tarzan" . Solo lo conseguí cuando me desperté tosiendo y expulsando agua ,Alicia me estaba haciendo el boca a boca, me saco del rió inconsciente. Luego me dijo que me tire desde muy alto sin tener en cuenta que es un riachuelo. Primera gilipollez. Casi se me jode el plan. Pasado el susto, nos fuimos a la tienda. Mientras Alicia se cambiaba de ropa, yo encendia la Tv, la radio, el ordenador, la play, el microondas..Estaba seguro que seria toda una sorpresa para ella. De repente sale como una loca y me dice ¿ Que es todo esto ? - ¿ Como ? no te gusta ?. Su cara lo decía todo. Segunda gilipollez.
Se calmo la cosa mientras cenábamos. La música india y un aroma a incienso estaban siendo mis complices. Mi mano acariciaba sin fronteras tumbados en la hierva cálida. Todo estaba preparado para el último acto de Mozart. Ella me dijo, espera un momento voy a hacer pis ( palabra ridícula, pija, y sin sentido ) se alejo. Mi pulso se acelero mientras la veía llegar dispuesta. Saco un manta, la coloco allí mismo. Mientras lo hacia se puso de espaldas agachada frente a mi y observando el culo que me iba a comer en breve, observé como un tira de papel blanco colgaba de su entrepierna y me acerque y me dispuse a quitárselo sin que lo notara. ¡¡ Que horror ; Que vergüenza ; Que corte, coño ¡¡ le saque el tampax que llevaba puesto quedandome con una cara de idiota que ni te cuento.Tercera gilipollez. Después solo recuerdo el estampido de una mano sobre una cara, un coche alejarse y una vaca lamiéndome la cara salvándome del diluvio.

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