martes, 22 de septiembre de 2009

Las pieles de la ira.

Tal y como están las dentellas del mundo en el que nos encontramos, que ni tan siquiera los dientes de un mastín en posición de defensa me producen temor. Por eso, quien maltrata a un animal merece el destierro de las palabras de condena. La indiferencia mas absoluta. Estas imagenes dan fe de hasta donde puede llegar la condición humana. La asociación PETA.

Una Vida Entera en una Jaula



INVESTIGACION PETA.org.

( Si tienes alma, te dolerá )

Los animales que son criados para convertirse en el abrigo de alguien, pasan sus días expuestos a los elementos en hileras tras hileras de jaulas infecundas y forradas de orina y heces. Las investigaciones han encontrado animales con horribles lesiones y sin atención médica, y a los zorros y armiños enloquecidos por su cautiverio, caminando en círculos incesantemente. Los armiños, zorros, chinchillas, mapaches y otros animales en las granjas de pieles pasan su vida entera encerrados en pequeñas y sucias jaulas, caminando en círculos o de un lado a otro constantemente debido al estrés y al aburrimiento. Algunos animales hasta se mutilan a sí mismos o se comen a sus compañeros de jaula. A los zorros las tienen en jaulas que miden sólo 2.5 pies cuadrados, con uno y hasta cuatro animales por jaula. Los armiños y otras especies generalmente están en una jaula que miden sólo 1 por 3 pies, e igualmente con hasta cuatro animales por jaula.

Las condiciones de extrema superpoblación y confinamiento son especialmente angustiosas para los animales solitarios como los armiños. Durante el verano, cientos de miles de animales soportan un calor sofocante y sufren mareos y vómitos antes de morir por un shock térmico. Las crías son las víctimas más comunes, ya que sucumben más rápido a la deshidratación. En el invierno, los animales encerrados no tienen dónde buscar refugio para escapar de temperaturas heladas, lluvia, aguanieve, y nieve. Ninguna ley federal protege a los animales en las granjas de pieles. Los granjeros con frecuencia matan a los animales por medio de electrocución anal o genital, lo que les causa que sufran el intenso dolor de un ataque al corazón cuando todavía están completamente conscientes. Otros métodos de sacrificio incluyen romperles los cuellos y ahogarlos. Algunos animales sólo quedan sin sentido y son despellejados vivos.

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