jueves, 24 de septiembre de 2009

La Historia de Sofia.

Lo sé, se que esto esta mal echo, incluso soy un detractor a muerte de los ojos vigilantes, pero es como todo ' cuando te pasa a ti, lo ves de otra manera '. Aún así, necesito que sepáis la historia.
Se llama Sofia, la conocí en el verano del 2008 en un encuentro de ex adictos a la pasta de dientes, una enfermedad que si no se trata a tiempo, no solo te tragas el contenido sino que además también el embase. Los primeros sabían a pasta dentifrica, cuando llevas unos cuantos apenas identificas un sabor. Fue algo especial, sublime, maravilloso el primer día que decidimos vernos la ingles. Primero nos dimos un baño de pasta dentífrica los dos juntos. Eramos como dos churros sin hacer todavía. Envueltos en una capa blanca esperando el fuego. Eso lo repetíamos el ultimo día de cada semana. Nueve meses duro lo bueno. Ella es muy abierta, a veces exageradamente abierta en mi opinión, y nada acertada en la de otros que estaban encantados. Le gustaba conversar, beber, follar y comer. Y precisamente comiendo fue como comenzaron mis sospechas.

Hay una chica en la oficina que acaba de llegar de Armenia y domina curiosamente la lengua de Cervantes, es muy mona, tiene 24 añitos, todos los dientes y una falda a juego con mi neurona. Es la encargada de mantenimiento y sinceramente lo mantiene muy bien todo, incluso diría que esos pechitos a medio hacer, vienen mantenidos del cielo a juzgar por lo elevado de sus cumbres.
A las 12 en punto siempre tomo un café en el bar pegado al tanatorio donde trabajamos, y siempre no se como lo hace para coincidir conmigo, pero a las doce, ella y la hora se hacen en punto. Ese día me dijo que era su cumpleaños y que me invitaba a comer en un MacDonals que esta dos calles mas allá. No me lo pensé, fui inmediatamente al mostrador, pedí cambios y baje veloz al servicio. Recordaba que en ese bar cambiaron una maquina de crear ozono por una de condones de sabor. Pille uno de muy moderno con sabor a sobrasada y licor de café y subí casi sin darme cuenta que estaba subiendo a la bodega del local. Salí y nos fuimos a comer un poco de comida guano, de vez en cuando entra bien.

Aunque ese día estaba dispuesto a romper mi régimen y estaba ansioso por el momento del postre. Estaba ansioso y salido a decir verdad. Pero todo se vino abajo cuando dos mesas y 6 whoper de queso mas allá vi a Sofi besando a un hombre, tarde unos segundos en darme cuenta que ese hombre no era yo y me dije ' Kanalla, te quedas si perro y sin hueso '. Me di cuenta que Sofi no era merecedora de un hombre tan frio como yo ( ella es fuego, llama sublime ) después de ver este vídeo. Es la prueba de mi debilidad. Adiós Sofi

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Via: innerpendejo.net