miércoles, 2 de septiembre de 2009

Caminando sobre el sol

Comienza septiembre, la vida intenta volver a lo de siempre. En Agosto la vida se paraliza con culos distintos en asientos de siempre y por eso la función no funciona en este mes anclado en el vacio de algunas ciudades de paso. Y yo sigo aquí sentado como ayer antes de marcharte. Antes de iros, yo seguía aquí y por eso noto el vacio de casi todo, la falta de casi todo lo necesario como ayer antes del exodo. Y a pesar de algunas cosas de ultima hora, he seguido escribiendo en este blog en el que te encuentras, pero también me devoró el cambio de ritmo y ahora no se como comenzar, o mejor dicho, como continuar. Creo que me faltan estímulos.

Podría escribir de muchas cosas y sobre otras tantas, podría dilucidar, pero me falta un empuje y te aseguro que no es precisamente de ánimos, o compañias de siempre. Es otra cosa, algo que intento desglosar. Me he planteado dejar este blog a la deriva, como el horizonte en la esquina de las esperanzas, esperando a yo que se, y cambiar la manera de viajar por el espacio. Escribir de algo concreto, creo que tengo sobre saturación de información, y lo mejor de todo es que necesito estar informado, necesito saber y que tu también lo sepas. Da igual que sea, un asesinato encubierto. Un documental sobre la pandemia A, o la ultima osadía de un general de la armada.

Estoy suscrito a un montón de paginas interesantes que he ido recopilando a lo largo de dos años, pero cada día que habro el correo de las suscripciones me encuentro con mas de trescientos mensajes. Eso cada día. Y creo todo ese abismo de cosas nuevas, me afixia sin dolor pero sin pausa y creo que me bloquea, me impide pensar claramente en algo y si ese algo no lo habrá contado otro ya. O si hay algo, que no este dicho.

Os aseguro que no es una carta escrita por un tipo con “síndrome posvacacional”. Estoy en paro, y los tipos que están ahí, no tienen derecho a salir del entorno que cada dia les dice: Lo siento, pero no hay nada. Tal vez mañana, tengas mas suerte. Es una carta, o mejor dicho un momento. Otro momento mas donde solo cabe esperar que pase. Y es que adoro mis queridas e imprescindibles contradicciones. Si ellas, no tendría sentido casi nada.