sábado, 28 de marzo de 2009

Así viví el apagón, el eclípse de lúz.

Apenas faltaban cinco minutos para sumarme a la iniciativa de el (“apagón mundial”) y corrí hasta la cocina a calentar en el microondas las vainas (judías verdes) con jamón que había preparado al mediodía, para aprovechar a cenar en esta hora de penumbra que impuse a la casa.
Acto seguido comencé a desenchufar cosa por cosa, hasta que me di cuenta que era tan solo bajar el interruptor de la general y todo se paralizó hasta nueva orden.
Una vela hermosa me hacia compañía en el ágape de la fiesta del planeta. La estancia estaba a oscuras, solo la luz de la calle insolidaria entraba por los cristales, con ella las voces de los sábados banales de siempre. Las putas y estridentes ambulancias vacías de urgencia. Los gilipollas con el – Bugadís – ventana abierta y chunta chunta. El puto niño “ Tarzán”. La puta – casi moto – a escape libre con dos anormales de casco a mitad de jeta. Los gritos del bar del regi y también como no, los putos loros de la puta vecina de abajo. Salvo esto, la cosa era casi perfecta.
Termine mis judías, bebí el ultimo trago de cerveza, le dediqué un buen erúcto a los “esquiroles concienciados”, me hice un buen porro y comencé a sentirme bien sabiendo que una vez mas fui fiel a mis principios y a mi propia coherencia. Una vez más ( no siempre ) me sentí honesto conmigo. Me acerque a le ventana pasados cinco minutos del comienzo de la hora H. Miré la casa de enfrente, la de aquí la de allá y estaban lo mismo que ayer e idénticas a hace cinco minutos. Por un momento sentí rabia al ver la poca conciencia ante la agresión continua que hacemos desde hace muchos años al planeta en que vivimos. Por otro, me sentí más bien que la ostia al seguir “afirmando” que toda “revolución” o cambio comienza por uno mismo. Sin consignas, sin patrias, sin banderas, sin partidos. Sin dirigentes.
Estoy convencido que las centrales eléctricas no habrán notado apenas nada mi ausencia de sus garras durante una hora. Pero pensaba..no soy el único. Al menos queda constancia de que hay personas que alertan del peligro y piden medidas para evitarlo. Y sobre todo, a que seamos un poquito tan solo, más solidarios.
Y así, pensando en lo que quería escribir, tumbado en el sofá frente a la vela, se me ocurrió esta tontería de dibujo (cada uno le sugerira cosas muys distintas). Se lo dedico a todos los que hicieron que este eclipse de luz quedara en la retina.